More Than Design | La decoración de tu hogar que ayudará a tu dieta.
572
post-template-default,single,single-post,postid-572,single-format-gallery,ajax_fade,page_not_loaded,,no_animation_on_touch,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-14.4,qode-theme-bridge,disabled_footer_top,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.7,vc_responsive

La decoración de tu hogar que ayudará a tu dieta.

Colores, formas y hábitos con los que mejorarás tu dieta y tu salud. Es muy difícil adelgazar en base a nuestra voluntad; es mucho más fácil hacerlo según el diseño de nuestros hogares.

Este profesor de la Universidad de Cornell (Nueva York) trabaja como experto en comportamiento alimenticio, a la vez que dirige el prestigioso e influyente centro de investigación sobre psicología de la alimentación Food and Brand Lab. Allí realiza los experimentos que le han llevado a ofrecer los 100 trucos para comer mejor que reúne en su libro, y que te resumimos aquí:

NO LO TENGAS A LA VISTA!
Sabias que es posible predecir el peso de una persona por la comida que tuviese en su mesón. Un estudio encontró que entre quienes tenían fruta a la vista en lugar de productos procesados (cereales, galletitas, patatas fritas…) había una diferencia de alrededor de diez kilos.

La máxima a tener en cuenta, pues, es: comemos lo que vemos, así que mejor llenar nuestro ámbito visual de alimentos sanos, como frutas, verduras y frutos secos. Es más, es más interesante tener ese tipo de productos a la vista antes que no tener ninguno, pues eso significaría que comemos demasiado fuera. Y en los restaurantes, es fácil ingerir cantidades mayores de las que necesitamos y con calorías que podríamos evitar en casa, como las que se suelen añadir en forma de salsas.

Para conseguir nuestro objetivo de tener solo lo más saludable a la vista, merece la pena reordenar  la alacena y la nevera. Así, colocaremos delante de nuestros ojos los alimentos más deseables desde un punto de vista nutricional, a la vez que “esconderemos” más atrás aquello que no nos convienen tanto –aunque, lo ideal, sería no comprarlo siquiera, para evitar la tentación–.

En el refrigerador, Wansink aconseja poner los productos sanos a la altura de los ojos, e incluso tener cortados y preparados para comer tuppers con frutas o verduras. En este sentido, también podemos aprovecharnos de otro de sus hallazgos, que afirma que almacenar en contenedores más oscuros la comida hace que la consumamos menos. Por ello, deberíamos introducir en ellos los alimentos menos saludables, a la vez que hacemos lo contrario con los que deberían formar parte de nuestra dieta diaria.

OLVIDATE DEL CONFORT  Y LA BLANCURA!
Todos queremos habitar una cocina cómoda, pero ¿qué pasa cuando es demasiado cómoda? Que pasamos en ella más tiempo del que deberíamos, y como consecuencia, tendemos a comer más de lo aconsejable –sobre todo, snacks–.

Por ello, lo ideal es que sea un espacio sin televisión y con asientos lo suficientemente confortables para estar un ratito en ellos, pero no para recrearse. De hecho, puestos a imaginar las condiciones ideales, es mejor todavía comer en el comedor si tenemos uno, pues así estaremos aún más lejos del lugar donde se almacena toda la comida.

Asimismo, tampoco parece buena idea pintar esta estancia de blanco o de colores similares, pues el doctor y su equipo descubrieron que los ambientes brillantes tienden a aumentar la ingesta. Sin embargo, esto no quiere decir que debas hacer todo lo contrario, pues con entornos excesivamente oscuros ocurre lo mismo: lo ideal es encontrar un tono intermedio.

VUELVE A LOS PLATOS DE LA ABUELITA.
Basta con entrar en cualquier restaurante para darse cuenta: los platos son cada vez más grandes –¡y más exuberantes!–, una tendencia que parece haberse trasladado a nuestras cocinas. Lo ideal, pues, es hacerse con una vajilla del tamaño de la que tenían nuestros padres, y procurar servirse en platos pequeños, comer con cubiertos no muy desmedidos y elegir vasos también de dimensiones reducidas siempre que sea posible –a menos que vayas a servirte agua en ellos, en cuyo caso, da lo mismo–.

Por otra parte, también vale la pena colocar nuestras comidas en recipientes de colores que contrasten con ella; si ambas tonalidades coinciden, te servirás hasta un 18% más de alimento, según las investigaciones.

OLVIDATE DE LOS RECIPIENTES DECORATIVOS.
Quienes sirven los platos directamente desde el recipiente en el que se cocinan –en lugar de poner la ración completa en la mesa– ingieren una cantidad hasta un 18% menor. No obstante, en caso de que nos veamos obligados a poner una fuente en la mesa para compartir, conviene restringir su tamaño, pues según advierte el profesional, cuanto mayores sean las raciones que tengamos a la vista, más comeremos.

NO DISEÑES MIENTRAS COMES.
Debes recordar que comer mientras se está haciendo otra cosa –especialmente, mirar una pantalla– no es una buena idea. Esto cobra especial sentido a la hora de ingerir snacks: ¿o acaso no te resulta más fácil acabarte la bolsa de papitas fritas mientras ves tu serie favorita que mientras miras una pared…?

MANTÉN LA CASA ORDENADA

Descubrimos que aquellas personas que vivían en ambientes más desordenados tendían a comer hasta un 44% más snacks que quienes habitaban casas en las que no se amontonaban elementos innecesarios y el entorno era ordenado.

No Comments

Post A Comment